Veamos pues y, aunque de sobra sé que no seré la única que hable del asunto, si tengo la necesidad de expresar mi opinión sobre estos do sucesos.
En primer lugar, hablemos de este "libro de Marcelo Ebrard", que el mismo presidente de la Asociación Nacional de Padres de Familia calificó en televisión (Miércoles 27 de Agosto, en entrevista con Denisse Maerker, programa Atando Cabos) como "el libro de la muerte", por promover no sólo las relaciones homosexuales sino el aborto ¡ZAS!
Resulta que la perspectiva de este libro incluye información sobre más opciones que las convencionales, es decir que en materia de relaciones personales y sexuales explica que en nuestra sociedad no sólo los hombres se enamoran de las mujeres y las mujeres de los hombres sino que también hay hombres que se enamoran de hombres y mujeres que se enamoran de mujeres.
En cuanto al aborto, explica que dicha práctica a veces resulta más efectiva porque para una mujer es menos doloroso desprenderse de un ser que todavía no conoce que si tuviera que entregarlo en adopción luego de 9 meses de gestación y luego del parto que resulta ser una experiencia sumamente cargada de emotividad para una mujer.
Ahora bien, yo ya he hablado de mi postura contra el aborto; no obstante, me parece inadecuado e inexacto decir que esta ley es la ley de la muerte, simplemente porque resulta ser lo contrario, ya que se supone que fue votada con la finalidad de que los cientos (o miles) de mujeres que diariamente se practican un aborto, mueran en las mesas de operación al realizar prácticas antihigiénicas y riesgosas por dejar su vida en manos de personas sin escrúpulos que practican abortos sin tener la autoridad médica para ello.
Entonces, mi opinión al respecto es diferenciar las cosas, porque una cosa es tratar de reducir los riesgos y contribuir para que las mujeres no mueran por práticas poco seguras y otra muy distinta es tratar de evitar que las mujeres aborten; la que quiere abortar lo va a hacer por una cuestión de principios, mientras que una mujer cuya convicción y formación la han llevado a decidir que el aborto no forma parte de sus opciones, no lo hará, con ley o sin ella y viceversa; aquí, los antoabortistas, en lugar de lamentarse y sufrir por la aprobación o ratificación una ley que supuestamente atenta contra la vida y los derechos humanos, deberían promover las prácticas seguras, deberían luchar por una sociedad más informada para que las decisiones sean tomadas con plena conciencia y responsabilidad.
Yo sé que en una sociedad ideal, todas las mujeres estaríamos bien informadas y con esa base tomaríamos la mejor decisión para nuestras vidas; esas decisiones deberían comenzar desde la más temprana edad, una mujer debería ser capaz de decidir a qué edad iniciar su actividad sexual de manera informada, con precaución, no sólo por el riesgo del embarazo sino por la gran cantidad de enfermedades que puede adquirir por sostener relaciones sexuales sin protección.
Pero el mundo no es ideal, está muy lejos de serlo, ojalá, tantos grupos detractores de esta ley pensarán con claridad y dejaran de condenar una ley que puede llegar a salvar muchas vidas de mujeres, muchas de ellas, sí, irresponsables y tontas, pero al fin de cuentas seres humanos a quienes no podemos -nadie puede ni debe- negarles el derecho a decidir y sobre todo el derecho a contar con un servicio médico seguro que le proteja, porque, desde donde yo entiendo, eso también es un derecho humano.
Pero prohibir y castigar no forma parte de lo que yo entiendo como una sociedad avanzada, prohibirle a una persona en lugar de darle opciones seguras es el reflejo de una sociedad paternalista; es como la Teoría de Mcgregor ¿la recuerdan? Es la conocida Teoría "X" y "Y", el líder "X" actúa considerando que sus subalternos son haraganes, no tienen iniciativa y todo tienen que haer por él porque no es capaz de actuar a la altura de las circunstancias, mientras que el líder "Y" es lo contrario; así, aquellos que están en contra de leyes tan sofisticadas y civilizadas como la ley que despenaliza el aborto, son el clásico líder "X" que piensa que todas las mujeres del mundo van a abortar y por ello es mejor prohibírselos para que no lo hagan, pero nada más errado porque la lucha contra el aborto no va por ahí, la lucha contra el aborto se debe dar más atrás, cuando una mujer está en formación, cuando una mujer está adquiriendo criterio adulto, pero claro, también es preciso dimensionar la educación, porque tampoco significa que estar en contra del aborto tenga que volver aun ser humano intolerante, todo lo contrario, pero claro, esas son prácticas para gente con amplio criterio, con suficiente educación e intelencia, cosa que no podemos pedir de los líderes religiosos ni morales que tiene este país...
Sólo nos resta, a cada uno de nosotros, en lo particular, tratar de discernir y enseñar a nuestros hijos a hacerlo, de manera inteligente, en pleno uso de nuestra capacidad de tolerencia, de manera informada, responsable y sobre todo libre...









